Cañada de las Norias


Panorámica de la Cañada de las NoriasLa Cañada de las Norias, situada en la depresión existente entre La Mojonera y Las Norias de Daza (El Ejido) presenta unas 140 hectáreas de terrenos inundables. Se trata del aguazal más importante de Almería en cuanto a la diversidad y características de su ornitocenosis acuática, y está catalogado como humedal de importancia internacional por BirdLife en su catálogo de Áreas Importantes para las Aves.

Su origen reciente, que se remonta al principio de la década de los ochenta, se produjo tras la extracción masiva y continuada de arcillas (limos rojos) procedentes de materiales sedimentarios del Cuaternario, muy apreciadas como sustrato básico para la formación del suelo artificial de los cultivos bajo plástico y enarenados. Estas explotaciones dieron lugar a la formación de extensas canteras a cielo abierto que en esta zona, donde los niveles freáticos son muy superficiales, permitiendo el afloramiento de aguas procedentes del Acuífero Superior Central, el mayor de los existentes en el “Poniente Almeriense”, caracterizado por su pésima calidad para el riego dado su alto gradiente de salinidad. Esta situación ha contribuido a que sus reservas medias no hayan variado en los últimos años y que actualmente sean excedentarias. Durante la última década, el aumento de los niveles de agua ha producido un retroceso progresivo en el cinturón vegetal.

Las Canteras, en su mayoria ilegales, para la extracción de arcillas (limos rojos) necesarios para el sustrato de los invernaderos

Las Canteras, en su mayoria ilegales, para la extracción de arcillas (limos rojos) necesarios para el sustrato de los invernaderos

Las Canteras ilegales (algunas solicitaron los permisos pero inclumplieron los requisitos que marca la ley), no siendo controlados por la administración), tras su abandono y la elevación de su nivel freático dieron lugar al humedal más importante de la provincia de Almería
Cañada de las Norias o tambien conocida por sus nombres locales "Balsa del Sapo", "Salitral", "La Molina" ó Cañada del Puerco".

Creación de un humedad artificial de casi 200 hectáreas de terrenos inundables, abriendose paso entre los invernaderos

Las Canteras ilegales, tras su abandono y la elevación de su nivel freático dieron lugar al humedal más importante de la provincia de Almería

El resultado final fue la formación de un humedad artificial de casi 200 hectáreas de terrenos inundables en los parajes de La Molina, Cañada del Puerco, Balsa del Sapo, El Salitral, El Antis y Cañada de la Higuera, todas ellas cercanas a la pedanía ejidense de las Norias de Daza, y a la que un reducido grupo de naturalistas almerienses bautizamos, a principios de la década de los 90, con el nombre de “Cañada de Las Norias”, denominación con la que actualmente se la conoce internacionalmente.

Denso cinturón vegetal, compuesto principalmente por comunidades de eneas, carrizos, cañaverales, juncadales y tarayales cuya distribución depende de la profundidad. El carácter permanente de sus aguas permite el mantenimiento de un denso cinturón vegetal, compuesto principalmente por comunidades de eneas, carrizos, cañaverales, juncales y tarayales (Tamarix sp.) cuya distribución depende de la profundidad (en algunos puntos llega a alcanzar los 15 m) y de la antigüedad de las extracciones.

Pese a su extraordinaria relevancia ecológica, actualmente carece de un marco legal que garantice su protección, aunque el espacio está propuesto como ZEPA. Presenta contaminación por biocidas debido, entre otras causas, al vertido incontrolado de residuos vegetales, garrafas y botellas procedentes de los invernaderos colindantes. Desde 2002, vienen realizándose diversas actuaciones encaminadas a disminución de los niveles de agua sin el preceptivo informe de Evaluación de Impacto Ambiental y en periodos de nidificación (Matamala, 2001, 2005; Matamala y Aguilar, 2003).Sin duda, los vertebrados más representativos de la Cañada de Las Norias son las aves y en especial las acuáticas; su diversidad y abundancia han hecho de esta localidad uno de los aguazales andaluces más singulares y conocidos en el ámbito internacional.

La focha común es la especie más abundante a lo largo del ciclo anual, y en sus densos bandos suele aparecer, la escasa y amenazada, la focha cornuda o moruna (Fulica cristata); otros rállidos presentes en la localidad son la gallineta común (Gallinula chloropus), nidificante al igual que el rascón europeo y el calamón común muy escaso en la Península Ibérica.

Entre sus especies nidificantes más significativas destacan la malvasía cabeciblanca y la cerceta pardilla, ambas amenazadas globalmente según la IUCN, así como el zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), el martinete común (Nycticorax nycticorax), el pato colorado, el rascón europeo (Rallus aquaticus), la pagaza piconegra (Gelochelidon nilotica), el charrancito común (Sterna albifrons), la avoceta común (Recurvirostra avosetta), el chorlitejo chico y el patinegro (Charadrius alexandrinus), que aparecen en el Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía en diferentes categorías.

Cerceta pardilla, especie amenazada globalmente que nidifica en esta localidad.  JJMG Malvasia cabeciblanca Pollo de malvasia cabeciblanca
Garcilla cangrejera Joven de Martinete

Entre otras especies nidificantes destacan el somormujo lavanco y el zampullín cuellinegro. Las garzas inicialmente ligadas a los pasos migratorios y a la invernada, han encontrado en la localidad un punto muy importante para su reproducción, formando pajareras entre los tarajes actualmente inundados, el observador podrá distinguir fácilemente a especies protegidas como la garcilla bueyera, el martinete común, la garceta común o la garcilla cangrejera que se encuentra amenazada de extinción. También aparecen representadas las garzas real e imperial (Ardea purpurea), y el avetorillo común. Algunos patos se han hecho sedentarios como el ánade real o azulón y el porrón europeo (Aythya ferina), mientras que otros nidifican ocasionalmente como el cuchara, el ánade rabudo (Anas acuta) o el pato colorado (Netta rufina).

Pollos de Garcilla boyera (Bubulcus ibis) Pato cuchara Ánade rabudo

Las cigüeñas comunes (Ciconia ciconia) visitan el área durante la dispersión postnupcial, siendo más rara la presencia de cigüeñas negras (Ciconia nigra) y grullas comunes (Grus grus). En los últimos años es frecuente la presencia invernal del morito (Plegadis falcinellus), un elegante ibis de color oscuro que se encuentra gravemente amenazado de extinción.

Los ánades forman importantes contingentes durante la invernada y los pasos migratorios en los que aparecen especies como el (Tadorna tadorna), la cerceta común (Anas crecca), los ánades silbón y friso, y otros más escasos como los porrones pardo (Aythya nyroca) y moñudo (Aythya fuligula) o el tarro canelo (Tadorna ferruginea).

Sin lugar a dudas, las anátidas mas significativas de la avifauna acuática de La Cañada son la malvasía cabeciblanca, la cerceta pardilla, especies en peligro de extinción que han hallado en este humedal, uno de los escasísimos puntos donde se reproducen con normalidad sobre todo durante los largos períodos de sequía, cuando la mayoría de los aguazales andaluces permanecen bajo mínimos o se secan. La malvasía, que comenzó a nidificar en 1992, superaba dos años más tarde el centenar de pollos nacidos, convirtiendo a este aguazal en punto de referencia obligado a la hora de hablar de la conservación y protección de esta especie en Europa. La cerceta pardilla, especie amenazada mundialmente al igual que la anterior, nidifica con cierta regularidad desde 1993. Este pato escaso y en franca regresión se distribuye en algunos puntos del Suroeste asiático, Norte de África y Península Ibérica, donde su población no suele superar los 400 ejemplares. Nidifica en algunos puntos del Este y Sur de España. Puede confundirse con la hembra de la cerceta común, por lo que también se procedió a prohibir la caza de esta especie en el ámbito andaluz. Este ánade nadador gusta de aguas someras donde se alimenta principalmente de algas.

Como ya se ha dicho es una especie en peligro de extinción en el ámbito mundial, hallándose incluida en el “Libro Rojo de los Vertebrados de España”.

El grupo más variado y heterogéneo es el de los limícolos, destacando la población nidificante de cigüeñuelas comunes, la más importante dentro del ámbito provincial, lo que podría dar pie a su propuesta de inclusión en el Convenio Ramsar. También crían los chorlitejos patinegro y chico (Charadrius dubius), así como la avoceta común. El resto de agujas, andarríos, vuelvepiedras, archibebes, combatientes, avefrías (Vanellus vanellus) y correlimos, están ligados al periodo invernal y los pasos migratorios. Algunas gaviotas como la reidora y la patiamarilla nidifican en el área, mientras que entre los estérnidos destacan las concentraciones postnupciales de fumareles comunes o la presencia durante el estío de la pagaza piconegra que ha criado ocasionalmente. A este abanico de aves acuáticas hay que añadirles más de 70 especies terrestres, algunas tan singulares como el águila pescadora (Pandion haliaetus), divagante invernal en la localidad. 

Chorlitejo chicoAlgunos mamíferos como el erizo común o europeo (Erinaceus europaeus), el zorro (Vulpes vulpes) o la rata campestre (Rattus rattus), anfibios como la rana común (Pelophylax perezi) y el sapo corredor (Bufo calamita) y reptiles, como la salamanquesa común (Tarentola mauritanica), la lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus) o las culebras bastarda (Malpolon monspessulanus), de herradura ( Coluber hippocrepis), de escalera (Elaphe scalaris) y de collar (Natrix Matrix), o peces como la carpa (Cyprinus carpi) completarían esta síntesis zoológica. 

Pese a la extraordinaria relevancia ecológica de este singular humedal y de las especies de fauna amenazada que en él se albergan y que obligan a la administración competente a realizar una conservación efectiva del mismo la localidad carece de un marco legal que garantice definitivamente su protección. En 1994 se propuso su calificación como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) dentro de la Unión Europea; sin embargo, pese a los reiterados informes favorables de la Consejería de Medio Ambiente aún, se encuentra en fase de tramitación.

Situación similar ocurre con el expediente para la declaración del espacio como “Reserva Natural Concertada”, iniciado en 1996 y que aún no ha visto la luz. De “lamentable olvido” y de “atentado contra la normativa ambiental” puede calificarse la decisión de la administración competente, de no incluir a este humedal en la propuesta de Lugares de Interés Comunitario, que van a constituir el marco de referencia legal para la conservación y protección de espacios naturales durante el siglo XXI.

Las únicas actuaciones llevadas a cabo en el humedal han partido de algunas organizaciones no gubernamentales y del Ayuntamiento de El Ejido que, durante 1994, realizó labores de limpieza y señalización del mismo e incluyó a este espacio dentro de un programa de higiene rural, apoyado por los fondos estructurales “life”. El ocho de abril de 2003, en una reunión celebrada en Almería entre el Grupo de Trabajo de la malvasía cabeciblanca y responsables del la Consejería de Medio Ambiente, se acordó remitir la documentación necesaria para la declaración del espacio como Reserva Natural.

Sin embargo, el estado actual que presenta el humedal está dominado por un panorama desalentador. Vertidos incontrolados de plásticos y de residuos vegetales que contaminan directamente el complejo lagunar; presencia de un desguace de automóviles que ocupa ilícitamente terrenos de uso agrícola, como son los “huertos familiares”, produciendo vertidos de metales pesados e hidrocarburos procedentes de aceites y combustibles o el aspecto lamentable que presenta la laguna situada en el perímetro Norte de la planta de reciclado de plástico, propiedad de la Junta de Andalucía y donde pululan basuras sin control por doquier, constituyen algunos de los problemas con los que cuenta el aguazal. Por otro lado, los muestreos realizados por el Departamento de Química Analítica de la Universidad de Almería, en éste y otros humedales del poniente almeriense, indican una importante contaminación de los mismos, los cuales sobreviven a duras penas gracias a su propia dinámica hidrológica que va renovando paulatinamente el líquido elemento.

A veces, las personas NO crean los problemas sino que son circunstancias irremediables (poner un invernadero en una antigua cantera y subiendo los niveles de agua) A veces, las personas NO crean los problemas sino que son circunstancias irremediables (poner un desgüace de coches (con autorización administrativa) o, quizás sea, un "lavadero de coches" donde los sumergen en el agua, no se con que finalidad) A veces, las personas NO crean los problemas sino que son circunstancias irremediables (acopiar plásticos en la planta de reciclado)
A veces, las personas NO crean los problemas sino que son circunstancias irremediables (poner un invernadero en una antigua cantera y subiendo los niveles de agua)

A veces, las personas NO crean los problemas sino que son circunstancias irremediables (poner un invernadero en una antigua cantera y subiendo los niveles de agua)

A veces, las personas NO crean los problemas sino que son circunstancias irremediables (vaciar la basura directamente sobre el acuífero)
A veces, las personas NO crean los problemas sino que son circunstancias irremediables (se tira solo aquello que sobra)

Además de la problemática indicada existen riesgos añadidos por la propia Administración del Estado. Las obras que se están llevando a cabo en la zona de la “Balsa del Sapo”, dentro del programa inicialmente denominado “Defensa y Recarga de Acuíferos en el Poniente Almeriense”, por parte de la empresa ACUSUR y a propuesta del Ministerio de Medio Ambiente, carecen de los informes de evaluación de impacto ambiental que un lugar de estas características merece.

Durante 2002 estas actuaciones se saldaron con la destrucción directa y el abandono de puestas de especies como la malvasía cabeciblanca, la cerceta pardilla, el calamón común o la garcilla cangrejera entre otras, que provocaron la clausura cautelar por parte de la Consejería de Medio Ambiente de las mismas. Estas obras, reanudadas en octubre de ese mismo año, provocaron la destrucción de la mayor parte de la vegetación de orla del humedal, incluyendo a especies vegetales estrictamente protegidas por la Directiva Hábitat de la UE, hasta otra nueva paralización del proyecto durante el año 2003.

Todas estas situaciones ponen de manifiesto la necesidad urgente de tomar las medidas necesarias capaces de agilizar los trámites para garantizar, de una vez por todas, la conservación y protección de este humedal.

Durante 2008 La consegería de Medio Ambiente ha declarado a la localidad como la primera "Reserva Ecológica" de la provincia de Almería

Suena bien, pero no es más que una figura sacada del antiguo reglamento sobre "Reservas de Caza", que no implica necesariamente actuaciones económicas sobre el humedal, cuando lo que le correspondería por su importancia sería, según la legislación andaluza, su catalogación como "Reserva Natural". Es decir, que el trabajo desarrollado durante 18 años por un grupo de expertos en anátidas en peligro de extinción en el ámbito internacional, donde se solicitó su declaración como ZEPA de la UE y lugar adscrito al Convenio Ramsar sigue siendo obviado por las administraciones competentes.

Siendo el primer lugar del mundo en cuanto a los censos de invernantes sobre Oxyura leucocephala, Marmonetta angustirostris, donde la primera alcanza el segundo lugar global en "éxito reproductor"; donde tenemos la oportunidad de observar la nidificación anual de Ardeola ralloides y de otras especies de ardéidos también protegidos, lo de "reserva ecológica", no deja de ser un tremendo desprecio a la comunidad científica que siempre ha intentado algo más de cordura y de sensatez por parte de la Junta, precisamente porque reúne una prolija legislación capaz de crear nuevas expectativas.

Afirma la administración que su principal objetivo es la reducción de la cantidad de agua acumulada ante el olvido y una pésima gestión del humedal. También comunica que “ha invertido 4 millones de euros en electricidad en lo que va de año para la extracción de agua de la Balsa del Sapo y que hay que mantener unos niveles medios hasta que se construya la “desalobradora”. Suponemos que se trata de una desalinizadora y esperamos los respectivos informes de evaluación de impacto ambiental, porque no se debe ocultar a la población las repercusiones de este tipo de actuaciones, al pairo de la legalidad vigente y ante inversiones multimillonarias y fuera de lugar.

¿Como llegar?

Dentro del laberinto de caminos que circundan el área, el más aconsejable para llegar a la zona, es la carretera comarcal que une las poblaciones de Roquetas de Mar con la pedanía ejidense de las Norias de Daza, pasando previamente por La Mojonera. El espacio queda en el margen Norte de dicha carretera, existiendo diversos puntos de observación desde su periferia. También se puede acceder directamente desde la Autovía del Mediterráneo, en su desvío hacia Las Norias de Daza.