Albuferas de Adra


 

Lagunas, literalmente, embutidas entre invernaderosLas albuferas de Adra están compuestas principalmente por dos lagunas (Albufera Honda y Albufera Nueva) cuya lámina de agua, en conjunto, ocupa una extensión aproximada de 42 hectáreas embutidas literalmente entre invernaderos. De aguas permanentes, aparecen rodeadas un denso cinturón de orla formado por carrizales, juncales (Juncus maritimus y Juncus acutus) y eneales (Typha dominguensis y Typha latifolia), nutriéndose por escorrentía superficial mediante las de las ramblas de “Las Adelfas” y de “La Estanquera”, así como por infiltraciones subterráneas del acuífero circundante. Pese a soportar y estar amenazadas por procesos de eutrofización y de contaminación por biocidas y abonos, este aguazal constituye uno de los principales enclaves de Andalucía Occidental para el mantenimiento estacional de miles de rállidos, zampullines y anátidas.

Las zonas húmedas son uno de los ecosistemas más amenazados del planetaCabe resaltar, que la Albufera Nueva se originó a partir de una primitiva bahía, separada del mar por una franja de depósitos endorreicos, como consecuencia del encauzamiento durante el siglo XIX del Río Adra hasta esta zona, para evitar así las avenidas e inundaciones que afectaban periódicamente a la localidad.

La especie dominante a lo largo del ciclo anual es la focha común (Fulica atra), sedentaria al igual que la gallineta común (Gallinula chloropus), así como otros menos frecuentes como el rascón europeo (Rallus aquaticus) o el calamón (Porphyrio porphyrio) que, pese a su gran tamaño y brillante colorido azulado, suele ser detectado por su inconfundible canto dentro de la espesura del carrizal.  

El calamón, raro de ver, se distingue fácilmente por su cantoLos patos son el segundo grupo en abundancia y el primero en diversidad específica, destacando las concentraciones invernales de ánades como el rabudo (Anas acuta), el friso (Anas strepera), el silbón europeo (Anas penelope) o el cuchara común (Anas clypeata). Otras anátidas sedentarias nidifican en el humedal como el porrón europeo (Aythya ferina), el ánade azulón (Anas platyrhynchos) y el pato colorado (Netta rufina). En 1984 se incorporó a esta lista la malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala), que actualmente tiene en Almería uno de los principales núcleos reproductores y de invernada del Mediterráneo Occidental.  En general, puede afirmarse que la mayoría de las anátidas descritas poseen marcados pasos migratorios, destacando el postnupcial que concentra a miles de ejemplares durante los meses de septiembre y de octubre, siendo ésta la época más aconsejable para la realización de observaciones.

 También frecuentan la localidad diferentes especies de podicipediformes y lariformes.  Entre los zampullines destacan el chico (Tachybaptus ruficollis) y el somormujo lavanco (Podiceps cristatus), ambos nidificantes en la localidad.  Las gaviotas utilizan estas someras lagunas para descansar, mientras que los fumareles se alimentan de insectos a ras de su superficie.  Al atardecer, cientos de garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) y garcetas comunes  (Egretta garzetta) y otros ardéidos más escasos como las garzas reales (Ardea cinerea), los martinetes comunes (Nycticorax nycticorax) y los avetorillos (Ixobrychus minutus) van acomodándose sobre los cañaverales y carrizales donde pasarán la noche.

Entre las anátidas nidificantes destaca el pato colorado

El más conocido de los ánades es el azulón

Sedentario en la localidad es el porrón común
Malvasía cabeciblanca

Además de las aves acuáticas y marinas que visitan o viven en la Albufera, destaca la presencia de multitud de pajarillos que desarrollan su vida alrededor de la vegetación palustre, como son distintas especies de carriceros, mosquiteros, o ruiseñores, existiendo también rapaces ligadas a estos medios como el inconfundible aguilucho lagunero  (Circus aeruginosus).

Destacan las importantes concentraciones de galápagos leprosos (Mauremys leprosa) y ranitas meridionales (Hyla meridionalis), de las últimas de este anfibio en el árido Sudeste ibérico, así como la presencia del fartet (Aphanius iberus), constituyendo la única población andaluza de esta especie en peligro de extinción (Paracuellos y Nevado, 1994; Matamala et al., 2006).

Galápago leproso (Mauremys leprosa)

Ranita meridional (Hyla meridionalis) Fartet

 

Albuferas de AdraEsta Reserva Natural de la Junta de Andalucía, está incluida en el Convenio Ramsar sobre Zonas Húmedas de Importancia Internacional. Mantiene niveles de eutrofización y colmatación preocupantes, que se han incrementado, recientemente, por los desmontes realizados en su entorno, los cuales aportan ingentes cantidades de biocidas y lodos a través de las ramblas que lo nutren.

A mediados de los años 80 se incorporó a esta lista la malvasía cabeciblanca, que actualmente tiene en las Albuferas de Adra el principal núcleo reproductor del Mediterráneo Occidental.

El acceso a la localidad puede realizarse a través de la autovía A-340, desde donde parte un desvío hacia la localidad de Adra, que la conecta con la antigua carretera N-340. Desde ésta, las Albuferas aparecerán al margen derecho de la carretera transcurridos unos 2 Km en dirección a Almería. Para acceder a la Reserva o a alguno de los tres observatorios de uso científico instalados actualmente en el aguazal se precisa autorización de la Delegación Provincial de Medio Ambiente. Sin embargo, pueden obtenerse vistas generales del área e incluso observaciones ornitológicas con telescopio desde la propia carretera que transcurre a lo largo del perímetro Norte del humedal.