Usted esta aquiGUÍA DEL PATRIMONIO NATURAL DE ALMERÍA / 3. ZONAS HÚMEDAS ALMERIENSES / Humedales almerienses
Humedales almerienses

En primer lugar, destaca su situación estratégica que coincide con las rutas migratorias empleadas por multitud de aves durante sus pasos migratorios pre y postnupciales, lo que añadido a la práctica ausencia de otros humedales costeros hasta el Estrecho de Gibraltar, a excepción de la desembocadura del Río Guadalhorce, confieren a estos aguazales una gran importancia como áreas de alimento y reposo para estos incansables viajeros.
En segundo lugar, características climatológicas como la ausencia de un invierno térmico, el elevado número de horas de insolación o el amplio fotoperiodo que caracteriza a estas latitudes, convierten a estos hábitats en áreas idóneas para la invernada de un importante contingente de zancudas, anátidas y larolimícolos.
Por último, pese a la aridez circundante, la mayor parte de estos oasis mantienen niveles hídricos óptimos, incluso durante el implacable estío almeriense. Esta situación, debida a la presencia de acuíferos subterráneos o a la inundación artificial de los terrenos como ocurre en las salinas, contrasta con la desaparición o disminución de las láminas de agua de la mayoría de las lagunas andaluzas durante el verano, lo que aumenta su valor ecológico, actuando como auténticos reservorios de vida, durante los prolongados períodos de sequía que caracterizan a
Atendiendo a la definición ya citada de zona húmeda establecida por el Convenio Ramsar, y utilizando a las aves acuáticas como bioindicadores, se puede afirmar que, actualmente, los humedales almerienses ocupan una superficie en torno a

