Usted esta aquiGUÍA DEL PATRIMONIO NATURAL DE ALMERÍA / 5. LOS GRANDES MACIZOS MONTAÑOSOS / La Comarca de Los Vélez: un bosque lleno de historia

La Comarca de Los Vélez: un bosque lleno de historia


Vista de la Sierra del Gigante desde el Castillo de Vélez Blanco

Las Muelas (Vélez Blanco)Situada al Norte de la provincia, la Comarca de los Vélez ocupa una extensión aproximada de 100.000 hectáreas, limitando al Norte y al Este con Murcia y al Oeste con Granada. En ella se asienta la masa forestal de bosque mediterráneo más importante y de mayor extensión de Almería, testimonio vivo de lo que antaño fuera el panorama que caracterizaba a gran parte de los montes de Andalucía.

A su considerable diversidad biológica hay que añadir la gran riqueza etnológica que, en una singular simbiosis con el medio, realza aún más su peculiar fisonomía. Contemplar las pinturas rupestres de la Cueva de Los Letreros, pasear por las calles medievales de Vélez Blanco o adentrarse en el “corazón” de Sierra María, constituyen un privilegio único e intransferible que emana de esta singular síntesis entre paisaje y paisanaje.

 

El medio físico

Sierra María constituye una de las áreas forestales más importantes de la provincia de AlmeríaEsta Comarca está constituida por una serie de serranías paralelas, que discurren mayoritariamente en dirección Este - Oeste. Entre las unidades orográficas más representativas destacan la Sierra Áspera en el extremo septentrional, el conjunto formado por las Sierras de Alquería, Santonge, Leria y El Oso, la Serrata de Guadalupe, las Sierras del Gabar, Larga, de Orce, de María, del Maimón, del Gigante y, en el extremo más meridional, la Sierra de las Estancias.

En cualquier caso, son la Sierra de María y la del Gigante las más importantes y las que resaltan el carácter montaraz y agreste de esta Comarca, alcanzando en algunos puntos cotas superiores a los 2.000 m de altitud (Burrica 2.045 m). En términos generales y desde un punto de vista divulgativo puede afirmarse que geológicamente están compuestas en su totalidad por materiales sedimentarios, conformando un gran sistema kárstico que presenta una elevada complejidad estructural y en donde destacan, principalmente, los materiales carbonatados, como calizas y dolomías, que esculpen de gris claro las principales cumbres de estas espectaculares moles.

PPanorámica desde la cumbre de Sierra Maríaertenecientes al Sector Centro Oriental de la Cordillera Bética se sitúan al Norte del “accidente tectónico de Cádiz – Alicante”, una gran zona de fractura donde se ponen en contacto las Zonas Internas y las Externas de dicha Cordillera, apareciendo también materiales pertenecientes a la Zona Intermedia, dispuestos entre las anteriores, y que conforman el denominado Corredor de Vélez Rubio.

Los macizos actuales pudieron emerger definitivamente durante el final del Mioceno, tras la Orogenia Alpina que convulsionó al resto de la geografía europea, rodeándose por cuencas sedimentarias que conforman los denominados “corredores”, como el de Chirivel o el de Vélez Rubio. Desde el Plioceno, hasta la actualidad, la erosión de estos relieves ha provocado la acumulación de materiales en depresiones como la de Chirivel o la de Orce - Huéscar. Sin embargo, la historia geológica de alguna de sus rocas pone de manifiesto un origen mucho más antiguo, remontándose al Triásico durante el inicio de la Era Secundaria hace unos 200 millones de años. A esta el Era corresponden algunos depósitos fosilíferos del Jurásico, ricos en fauna subacuática entre los destacan ammonites, braquiópodos, briozoos, equinodermos, gasterópodos, lamelibranquios y textuláridos, entre otros.

Escasean los cursos superficiales de agua, como el Arroyo de Taibena Vélez Blanco es un pueblo rico en fuentes Vélez Blanco es un pueblo rico en fuentes

Desde el punto de vista hidrológico el área pertenece mayoritariamente a la Cuenca del Segura, a excepción de una estrecha franja situada en el vértice Noroccidental de la Comarca que vierte sobre la del Guadalquivir. Los cauces de agua, de carácter estacional y discontinuo dependen del régimen de lluvias, destacando entre estos la Rambla de Chirivel, los Ríos Caramel y Claro, el Arroyo de La Cañada Solar y el Río Orce; estos dos últimos, afluentes del Río Galera, pertenecen a la Cuenca del Guadalquivir, mientras que el resto acaban su curso continental en el Mediterráneo, constituyendo la cuenca alta del Río Guadalentín y siendo regulados por los Embalses de Puentes y Valdeinfierno en la provincia de Murcia.

Frente a la escasez de aguas superficiales que suponen menos del 12% de los recursos para riego en la Comarca y cuyo aprovechamiento aparece fuertemente limitado en el ámbito legal, destaca la riqueza de aguas subterráneas. Los complejos kársticos que modelaron su suelo y que dieron lugar a la formación de cuevas tan espectaculares como la de La Gitana o la de Los Rincones, favorecieron la aparición de acuíferos entre los que sobresale el de Sierra María, que son aprovechados mediante sondeos o a través de surgencias en forma de manantiales o fuentes como la de los Molinos, abasteciendo de agua a las vegas y núcleos urbanos de María, Vélez Rubio y Vélez Blanco. El otro gran al acuífero es el de las Sierras de Perigay - Gigante - Gabar, utilizado tanto en regadío, como para uso urbano. En cualquier caso, tanto las aguas superficiales, como las subterráneas, se encuentran actualmente al límite de su explotación lo que constituye un factor limitante para el crecimiento agrícola de la Comarca.

El clima corresponde al tipo mediterráneo, aunque térmicamente es el más “continentalizado” de las serranías almerienses por la influencia de la Meseta Castellano - Manchega y por su distanciamiento de línea de costa. Así, las temperaturas extremas oscilan entre los -18 y 40ºC, siendo julio del mes más cálido del año. Las precipitaciones anuales, condicionadas en parte por los frentes atlánticos, fluctúan entre los 353 l/m2 de Vélez Rubio y los 486 l/m2 de Vélez Blanco, repartiéndose durante el otoño y el invierno y siendo escasas o nulas durante el estío. La presencia de nieve y de heladas en cotas medias es frecuente durante el invierno, superando estas últimas el centenar de días anuales.