Usted esta aquiGUÍA DEL PATRIMONIO NATURAL DE ALMERÍA / 5. LOS GRANDES MACIZOS MONTAÑOSOS / Sierra Nevada o el Monte Solarius

Sierra Nevada o el Monte Solarius


Sierra Nevada constituye la principal serranía del mediterráneo ibéricoSierra Nevada es sin duda el complejo serrano más importante de Andalucía. Tanto por su longitud, como por su altitud, esta espectacular mole posee un carácter único dentro de Europa Occidental, tan sólo comparable a los Alpes. Los romanos la bautizaron con el nombre de “Monte Solarius”, haciendo referencia a una de sus principales características. Su actual denominación es igualmente apropiada. Sus cumbres suelen permanecen nevadas o heladas durante gran parte del ciclo anual; incluso, durante los más tórridos estíos, persisten gélidos rodales de nieves perennes que rememoran la presencia en estas latitudes de la última glaciación. Pero si algo diferencia a esta sierra de otras cordilleras es su gran diversidad, tanto biológica, como paisajística, que la han convertido en punto de parada obligada de naturalistas de todo el mundo, así como su enorme riqueza etnológica cuyo más conocido exponente son las Alpujarras.

Principales aspectos geológicos

Existen multitud de microclimas dentro de este amplio y diverso hábitatPerteneciente a la cordillera Penibética y situada en su extremo oriental, atraviesa de Este a Oeste parte de las provincias de Almería y Granada. Constituye un auténtico paraíso botánico, como así lo demuestra su variada flora, compuesta por unas 2.000 especies vegetales que albergan el mayor número de endemismos en el ámbito europeo, concretamente 242, de los que 44 son exclusivos de la sierra. A esta situación contribuyen la diversidad geológica, tanto del relieve como de los suelos, la influencia de las glaciaciones del Cuaternario, que en sus avances y retrocesos fueron trayendo especies de distribución boreal y africana respectivamente, y la existencia de diversos microclimas, que potencian la especialización de las comunidades vegetales que alberga.

El hielo, la nieve, el viento, la elevada insolación y las oscilaciones térmicas limitan la aparición de la vida entre en las cumbres almerienses, donde se sitúa el piso oromediterráneo.

Flora y fauna de las cumbres nevadenses

La actividad humana ha modelado su actual aspectoLas comunidades vegetales que se asientan en este piso son de escaso porte y poseen un período vegetativo muy corto. La mayoría de los suelos tienen un carácter silíceo, siendo más escasos los calizo-dolomíticos. La vegetación potencial de estos últimos está compuesta por enebros rastreros (Juniperus communis ssp. hemisphaerica), sabinas rastreras (Juniperus sabina) y, en las zonas basales, por pinos silvestres de carácter autóctono (Pinus silvestres ssp. nevadensis), además de otras especies como el majuelo (Crataegus monogyna), el agracejo (Berberis vulgaris ssp. australis), el endrino bético (Prunus ramburii) o el cerezo rastrero (Prunus próstata).

Por otro lado, la vegetación clímax de los suelos silíceos está encabezada por el piorno moruno (Cytisus purgans) y el enebro enano (Juniperus communis ssp. nana). Entre los matorrales espinosos, de porte achaparrado, dominan especies como la genista (Genista sp.) y la arenaria (Arenaria pungens), siendo sustituidos en cotas superiores por zahareñas (Sideritis glacialis), piornos azules (Erinacea anthyllis) y relojes (Erodium cheilanthifolium). Entre los endemismos que aparecen en estas altitudes destacan la manzanilla real (Artemisia granatensis), la violenta de sierra Nevada (Viola crassiuscula), Arabis alpina o Saxifraga nevadensis. Los bellísimos cerezos rastreros son auténticos bonsais naturalesPor último, los pastizales de la alta montaña, denominados popularmente borreguiles, aparecen representados en Almería puntualmente en lugares como Lagunilla Seca. Estos emplazamientos se sitúan sobre suelos profundos, generalmente encharcados, que durante el invierno aparecen nevados y/o helados. Tras el deshielo crecen sobre su superficie distintos tipos de herbazales, donde dominan especies como la aquilegia (Aquilegia nevadensis), el acónito (Aconitum nevadense) o la dedalera (Digitalis purpurea var. nevadense).

Entre los micromamíferos destaca el topillo comúnEn cuanto a la fauna nival propiamente dicha, los únicos habitantes permanentes de estas altitudes están representados, entre los vertebrados, por el acentor alpino (Prunella collaris) y, posiblemente, el topillo nival (Microtus nivalis). Otras especies, como la cabra montés (Capra pyrenaica ssp. hispanica) o el mirlo capiblanco (Turdus torquatus), se adaptan bien a este hábitat tan restrictivo.

Las condiciones biogeográficas de aislamiento y las especiales características de este biotopo han ido produciendo en la fauna local de invertebrados procesos evolutivos comparables a los acaecidos en la flora nevadense. Así, se han catalogado unas 90 especies exclusivas de insectos acuáticos, 37 de coleópteros, 23 de lepidópteros y los 8 restantes de ortópteros. Entre los ropalóceros destaca la mariposa Apolo (Parnassius apollo ssp. nevadensis). 

La cabra montes es el mamífero más emblemático de este complejoEl momento de mayor esplendor biológico en estas cumbres coincide con el deshielo primaveral, que atrae a multitud de especies que permanecían en otros hábitats más bajos durante el invierno, como la alondra común, la cogujada montesina, el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), la palomas bravía, los roqueros rojo (Monticola saxatilis) y solitario, el avión roquero, el vencejo real, las collalbas negra y gris (Oenanthe oenanthe), el gorrión chillón o el escribano montesino, y a rapaces como cernícalos vulgares, mochuelos comunes, águilas reales y perdiceras, y búhos reales. La cabra montés utiliza estas áreas como zona de pasto durante el estío, y la mayor parte de su población almeriense se concentra en sierra Nevada, desde donde se ha extendido a otros complejos como Filabres, Gádor y La Contraviesa.

Flora del piso supramediterráneo

Potenciados por el hombre, es frecuente la presencia de enormes y centenarios castañosEn el piso supramediterráneo, la vegetación potencial de los bosques nevadenses está compuesta por el encinar en combinación con otros árboles y arbustos, según la altitud y el tipo de sustrato, existiendo aún multitud de pequeños rodales y zonas boscosas originales en Montenegro, Bayárcal, Paterna del Río y Abrucena.

Sobre los suelos calizos se sitúan bosquetes de quejigos, servales (Sorbus domestica), arces (Acer granatense y Acer monspessulanus), mostajos (Sorbus aria) y tejos (Taxus baccata), que aparecen entremezclados con agracejos, majuelos y endrinos béticos, siendo el heleboro (Helleborus foetidus) la especie indicadora dentro del estrato herbáceo.

Las series de degradación de las anteriores formaciones están constituidas por retamales compuestos principalmente por hiniestas (Genista cinerea ssp. speciosa) y retamas negras (Cytisus reverchonii y Cytisus scoparius), espinares de lastonar (Festuca scariosa y Helictotrichon filifolium), así como por piornales, donde dominan el rascaculos (Hormathophylla spinosa y Ptilotrichum spinosum) y el piorno azul.

En algunos puntos húmedos de la sierra aún se conservan rodales de acebosEn suelos silíceos especialmente húmedos aún persisten, entre otras, formaciones de fresno (Fraxinus angustifolia), acebo (Ilex aquifolium), cerezo silvestre (Prunus avium) y castaño (Castanea sativa). En suelos ácidos, los matorrales de degradación aparecen compuestos por rascaviejas (Adenocarpus decorticans), retamas negras, enebros y genistas y, en las últimas etapas, por jarales y piornales, entre los que destaca el piorno de escoba (Cytisus scoparius).

A las anteriores, hay que añadir especies de repoblación como el pino salgareño (Pinus nigra ssp. salzmannii), el marítimo (Pinus pinaster), el silvestre (Pinus silvestres) y el negro (Pinus uncinata), que se han llegado a plantar en cotas superiores a los 2.000 m.

Flora y fauna del piso mesomediterráneo

Los encinares ocuparon gran parte de las laderas y partes basales de la sierraEl piso mesomediterráneo continúa estando dominado por el encinar.

Sobre los suelos más básicos, la vegetación climácica que acompaña a la encina está formada, entre otras, por esparragueras (Asparagus acutifolius y Asparagus albus), madreselvas (Lonicera arborea y Lonicera splendida) y majuelos.

Sin embargo, la vegetación actual que la acompaña aparece constituida por repoblaciones de pino carrasco y piñonero (Pinus pinea), y otras formaciones arbustivas y herbáceas compuestas retamas, agracejos, además de diversos tipos de gramíneas, tomillares y otras plantas aromáticas como la salvia (Salvia lavandulifolia).

Las aves típicamente forestales que habitan en estos bosques están representadas por el pito real, el agateador común (Certhia brachydactyla), los carboneros común y garrapinos, el herrerillo comúnVerderón comúnEl azor es una rapaz adaptada a las masas boscosas, el mito (Aegithalos caudatus), el reyezuelo listado (Regulus ignicapillus), el pinzón vulgar (Fringilla coelebs), el piquituerto, el lúgano (Carduelis spinus), el verderón serrano (Serinus citrinella) o el torcecuello (Jynx torquilla), así como por rapaces especializadas en estos hábitats, como el azor, el gavilán, el águila calzada (Hieraetus pennatus), el ratonero común, el cárabo común (Strix aluco) y el autillo (Otus scops).

 

 

Entre la espesura del bosque aún abundan las ardillasEntre los mamíferos del bosque pueden hallarse gatos monteses, zorros, comadrejas, garduñas (Martes foina), ginetas, turones (Mustela putorius), tejones, erizos, musarañas, musarañitas, topos (Talpa europaea), ardillas comunes (Sciurus vulgaris) y distintas especies de murciélagos.

Los vertebrados poiquilotermos más representativos son el sapo común, el sapo corredor, el sapo partero bético (Alytes dickhilleni), la lagartija cenicienta, el lagarto ocelado, que presenta una subespecie propia de estas serranías (L. lepida nevadensis), las culebras de escalera y de cogulla (Macroprotodon cucullatus) o la víbora hocicuda.

Fauna de los matorrales nevadenses

Los matorrales, en sentido amplio, constituyen uno de los hábitats más ricos para mariposas endémicas, tanto exclusivas, como ibéricas. Entre las primeras, destacan la niña de Sierra Nevada (Plebicula golgus), Agriades glandon ssp. zullichi, Agrodiaetus thersites o Lycaeides idas spp. nevadensis, y, entre las segundas, Erebia hispania. En sierra Nevada se han taxado 118 especies de ropalóceros, 23 de las cuales constituyen endemismos en diferentes grados de exclusividad.

Fauna y flora de los sotos fluviales nevadenses

Los sotos fluviales constituyen un biotopo bien diferenciadoLa presencia de sotos fluviales y de cursos de aguas permanentes constituye una de las principales características que diferencian a esta serranía del resto de las grandes montañas almerienses.

En los suelos silíceos, la vegetación arbórea está compuesta por fresnos y sauces de F. angustifolia y Salix atrocinerea, respectivamente, acompañados por arces, alisos (Alnus glutinosa), majuelos, escaramujos (Rosa canina), agracejos y zarzas. Sobre suelos más básicos, el paisaje vegetal está dominado por choperas (Populus alba, Populus nigra), saucedas (Salix sp.) y olmedas (Ulmus minor).

La calidad y pureza de los cursos de aguas han posibilitado el desarrollo de la trucha común (Salmo trutta), probablemente una subespecie que vive en las cabeceras de los ríos, mientras que la arco iris (Salmo gairdneri), procedente de reintroducciones, ocupa los tramos más bajos de los cursos fluviales. Entre los anfibios aparece la rana común, y el sapillo pintojo meridional (Discoglossus jeanneae).

Entre los reptiles más representativos de este biotopo destacan los galápagos leprosos, así como las culebras viperinas. El mamífero mejor adaptado a estos medios acuáticos es la rata de agua meridional (Arvicola sapidus), apareciendo también el musgaño de Cabrera (Neomys anomalus). 

PetirrojoEntre las aves propias de estos sotos aparece el martín pescador (Alcedo atthis), el mirlo acuático (Cinclus cinclus), las lavanderas blanca (Motacilla alba) y cascadeña (Motacilla cinerea), la bisbita ribereño (Anthus spinoletta), el petirrojo, los papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) y gris (Muscicapa striata), los mosquiteros común (Phylloscopus collybita) y papialbo (Phylloscopus bonelli), y los zarceros común (Hippolais polyglotta) y pálido (Hippolais pallida).

Otros habitats

Es de destacar que, aunque fuera ya del macizo de sierra Nevada, de el parte el río Adra que, en su tramo bajo y cerca de la desembocadura, aún presenta importantes valores naturales, de ahí su propuesta como LIC, aún conservados entre sus sotos fluviales y densos cañaverales, pero amenazados por distintos motivos, entre los que se encuentra el escarabajo acuático (Hydrous piceus, como bioindicador de la aún buena calidad de sus aguas), el fartet, la ranita meridional, la culebra de collar (Natrix natrix, como uno de los pocos puntos del Sudeste ibérico donde habita), el galápago leproso, el autillo, la oropéndola, el zarcero pálido, el escribano soteño (Emberiza cirlus), la rata de agua meridional y diversos carnívoros amenazados.

Referencias históricas y realidad social

El hielo y la nieve son factores condicionantes de la vida en las áreas más altas de la sierraAun pertenecientes a un mismo entorno biogeográfico, desde la antigüedad la Sierra Nevada almeriense ha estado dividida en dos comarcas bien diferenciadas. En la cara Norte o umbría se sitúa la Comarca de Nacimiento que ha tenido un alto valor geoestratégico, como lo demuestran los distintos asentamientos que en ésta se han producido desde épocas remotas.

En la vertiente Sur o solana aparece una Comarca con unas características etnológicas muy determinadas, la Alpujarra almeriense, cuyo desarrollo ha estado ligado principalmente al periodo de dominación árabe. Ambas Comarcas, aisladas por las cumbres serranas, han estado sin embargo ligadas a través del Puerto de Santillana que conecta a las localidades de Abla y Ohanes, alcanzando una altitud de 1.200 m.

El otro punto de conexión se sitúa en la parte más occidental de la sierra, lindando con la provincia de Granada y es el Puerto de La Ragua que alcanza los 2.000 m de altura, uniendo a la alta Alpujarra almeriense con los llanos de la Calahorra, aunque en este último las nieves invernales se encargan de cerrar su angosto paso durante períodos variables de tiempo. 

Los primeros asentamientos humanos del área corresponden al Neolítico, como así lo evidencian los restos hallados en la Cueva de Nieles en Canjáyar, las piedras grabadas de arte esquemático de Ohanes o los restos cerámicos hallados en El Castillejo de Abrucena. La riqueza en caza, en agua y en metales, así como la situación estratégica de estos enclaves serranos, favorecieron el establecimiento de pequeños núcleos durante la Edad del Cobre como el Cerro de Los Pozos en Canjáyar o la Cueva del Sabinar en Fondón; también hay restos argáricos, como los de Cerro del Cuchillo en Laujar de Andarax.

En tiempos históricos, antes de la llegada de los árabes, las diferentes culturas que se asentaron en otras zonas de la provincia de Almería dejaron en Sierra Nevada y sus zonas de influencia escasas huellas. Hay que remontarse al periodo ibero-romano para encontrar algunos asentamientos en la Alpujarra almeriense entre los que cabe destacar el poblado de Rigualte en Berja y el asentamiento de Paterna del Río, como lo pone de manifiesto el hallazgo en las minas de La Gabiarra de espadas iberas.

Al periodo romano corresponden el poblado de Villavieja en Berja y asentamientos en Canjáyar, donde se ha hallado un lingote de plomo con la inscripción L. S. REX, correspondiente al periodo republicano, que evidencia la explotación minera de la sierra durante esta época.

En la otra vertiente el principal núcleo de población fue Abla, citada ya en el siglo II y a la que Ptolomeo denominaba como Abula; de esta época aún se conservan cerámicas, lápidas romanas y un mausoleo que se encuentra a la entrada del pueblo. Otros lugares habitados por los romanos fueron Abrucena y Doña María.

Los pinares de repoblación cubren buena parte del complejoSin embargo, fue durante la expansión del Islam y la formación de Al - Andalus cuando se fundaron y consolidaron la mayoría de las localidades que hoy conforman ambas comarcas. A esta época corresponden los importantes avances en las técnicas de riego implantadas por los árabes; estas complejas obras de canalización hidráulica, a través de acequias y otros sistemas, permitieron el desarrollo de ricas vegas de regadío, donde predominaban los cultivos hortícolas y de cereales. Especial importancia tuvo durante este periodo el cultivo de la morera y el comercio de la seda. 

Las fortalezas de Abla, Fiñana y Abrucena fueron entregadas en 1489 por el Rey “El Zagal” a los Reyes Católicos. En la Navidad del año 1568 se produjo la rebelión de las Alpujarras, ante la presión constante a la que estaban sometidos los moriscos, llegando a afectar también a la Comarca de Nacimiento mediante una partida de moros revelados y enviados por “El Gorri”, un capitán del partido de Ohanes, a Abla y Abrucena que secundaron la rebelión, no ocurriendo lo mismo en Fiñana. La cruenta intervención del Marqués de los Vélez en noviembre de 1569 aplastó la rebelión. 

Tras la expulsión de los moriscos se procedió a partir de 1571 a una segunda “repoblación” con la llegada de “cristianos viejos”. Durante esta época y hasta finales del siglo XVI destacan las ordenanzas municipales de la Comarca de Nacimento que hacen hincapié en la conservación de los recursos forestales, cinegéticos, la apicultura, la sericultura y las actividades ganaderas. La economía agrícola se basaba también en cultivos de secano y de regadío, destacando el de frutales como viñas, parrales, olivos, moreras y otros de panizo, lino, cáñamo, hortalizas y cereales. 

Iglesia de Laujar de AndaraxEn el siglo XVIII la economía continua siendo agraria y de subsistencia. Asimismo, tiene una gran importancia la ganadería, experimentando los aprovechamientos forestales un incremento desmesurado y sin precedentes. El crecimiento de la población originó un aumento de los espacios dedicados a la agricultura y a la ganadería en detrimento de la masa forestal. También comenzó una tala indiscriminada de encinas y de otros árboles cuya madera era muy apreciada en los astilleros almerienses y sevillanos, y también para la obtención de carbón vegetal y en las explotaciones mineras, ocasionando unos daños medioambientales que perduran hasta hoy día. 

Durante el siglo XIX continó esa tendencia de destrucción de la masa forestal como evidencian algunos pasajes de Pascual Madoz, auténtico cronista de la desaparición decimonónica de los bosques almerienses. Entre las diferentes referencias que realiza este autor pueden destacarse las siguientes: ... y tiene al Norte la Sierra llamada Solana de la de Baza... y al Sur la Sierra Nevada... y en ambas van desapareciendo las encinas (Abla)”; “el monte de encinas va caminando a su destrucción (Abrucena); “la sierra tenía bastante arbolado de encina (Bayárcal); “El famoso encinar que había en la sierra del término, ha sido consumido en las fábricas de plomizo y de hierro que hay en las inmediaciones, y sólo existen en la solana del río Ohanes unas pocas encinas y chaparros, escaseando hasta el monte bajo que con tanta abundancia cría el terreno (Beires); ... el monte principal, que es el denominado de El Entredicho, está escasamente poblado de encinas, por haberlo desmontado para la siembra de cereales (Doña María)”; ... en la cual se encuentra algo de monte encinar que camina a su destrucción... (Ocaña). Durante este periodo se produjeron además importantes incendios forestales, conservándose una causa judicial contra un vecino de Abla por provocar un incendio en el monte. 

Tras este breve análisis de la evolución histórica de Sierra Nevada, desde el siglo XVI, hasta la actualidad, se observa un claro proceso de deforestación progresiva que alteró de forma radical el medio ambiente y cuyas expresiones más importantes son la destrucción de amplias zonas de encinar y de otros árboles, así como de la fauna y de la flora autóctonas. Entre las múltiples causas que originaron esta situación pueden destacarse como principales factores la explotación irracional de los recursos forestales y la roturación de las tierras para el cultivo de secano.

El cultivo de la uva de mesa, otrora muy extenso, aún se mantiene en algunos puntosEn la actualidad, la economía de la zona está basada principalmente en la agricultura. Cultivos tradicionales de olivos, almendros, cerezos, manzanos, castaños y cereales, así como la recolección de plantas aromáticas sustentan a gran número de sus habitantes. La uva de mesa o uva de Ohanes ha constituido durante gran parte del siglo XX uno de los principales cultivos en la Comarca del Andarax que, por los avances tecnológicos y la política agraria desarrollada en el área, han caído desgraciadamente en desuso.  

Sin embargo, la uva de parra y la de vid continúan teniendo un gran valor cultural y económico en la zona. La primera se emplea también para la elaboración de mostos o “zurraches” de agradable y sabroso paladar y que están destinados al consumo doméstico. Los de vid han provocado durante las últimas décadas el florecimiento de una incipiente industria vitivinícola con la elaboración y comercialización de caldos muy apreciados y de notable calidad.

La ganadería ocupa el segundo lugar en importancia siendo una de las áreas históricas de la trashumancia. También son importantes los aprovechamientos forestales de madera, resina y plantas aromáticas y, aunque en desuso, los minerales de galena, fluorita, hierro, mercurio, serpentinas (asbesto) y áridos.

Por último, cabe señalar el notable aumento de actividades e infraestructuras ligadas al turismo rural que está creciendo rápidamente, ocupando a un porcentaje cada vez más importante de la población autóctona. La nueva declaración como Parque Nacional podría contribuir al desarrollo de infraestructuras y de actividades ligadas al turismo de la naturaleza, ayudando a consolidar los núcleos de población que, en muchos casos, padecen un éxodo irreversible de sus habitantes.

La conservación y protección de la naturaleza tiene que pasar inexorablemente por la potenciación e integración de las actividades humanas, no debiendo olvidar que el hombre constituye una “especie amenazada” en grandes áreas del ámbito rural almeriense, por lo que la consolidación de estos núcleos de población debe contribuir positivamente a los aspectos conservacionistas. 

Rutas de interés

SEl deshielo primaveral coincide con una gran explosión de vidaería pretencioso por parte de los autores realizar en este capítulo un catálogo exhaustivo de itinerarios y rutas por este gran gigante llamado Sierra Nevada, que por sí solo bien merecería una publicación específica. A continuación se apuntan algunas sugerencias sobre lugares y rincones dignos de ser visitados, agrupándolos por comarcas y animando al viajero a descubrir otros tantos que quedan en el tintero.

Valle del Andarax: Al abrigo de las Sierras de Gádor y Nevada, el valle del Andarax va marcando los principales asentamientos de esta zona de la Alpujarra almeriense. En dirección ascendente podemos observar un cambio paulatino de la arquitectura popular y del paisaje que nos transporta desde los “BadLands” del desierto de Tabernas, hasta el bosque y los cultivos tradicionales de la montaña mediterránea.

Cada localidad mantiene lugares y costumbres especialmente atractivos y de cuya existencia la mejor forma de informarse es hablar con sus hospitalarias gentes. Así, se irán descubriendo los pequeños tesoros que guarda cada pueblo: En Laujar de Andarax, cuna del poeta Francisco Villaespesa y considerada por algunos como capital de la Alpujarra, agradables caldos, la iglesia mudéjar de la Encarnación con un singular retablo barroco y algunos lienzos y pinturas en cobre de la escuela holandesa, el centro de visitantes, cuando cree oportuno abrir y la adecuación recreativa de Nacimento; en Padules, sabrosos soplillos y Las Canales; En Ohanes, callejuelas, paisajes agrarios, punto de información en el Centro de la Tercera Edad y área recreativa. El acceso a esta zona puede realizarse a través del desvío de la N - 340, que une las poblaciones de Benahadux con Laujar de Andarax.

La Calahorra vista desde la bajada del Puerto de la RaguaAlta Alpujarra almeriense: Para obtener una visión aproximada de la magnitud de esta sierra se puede ascender por la carretera comarcal que une las localidades de Paterna del Río y la Calahorra, atravesando el Puerto de la Ragua (2.000 m). Junto al primer pueblo esta situada el área recreativa de Fuente Agria, espléndido rincón donde el río Paterna serpentea a través del bosque caducifolio.

Atravesando Bayárcal se llega al Puerto de la Ragua donde existe un punto de información y distintas instalaciones, visitadas por miles de almerienses cuando la nieve hace acto de presencia. Desde este punto parten diferentes caminos habilitados para la práctica del senderismo. Tanto en el ascenso, como en el descenso hasta la Calahorra, se disfruta de magníficos paisajes serranos.

Ohanes, ejemplo de la Alpujarra almerienseDe Nacimiento al Andarax: Otra interesante manera de conocer la sierra es atravesarla desde Ohanes hasta Abla a través del Puerto de Santillana, por medio de la pista asfaltada que une las localidades, pudiendo así contemplar ambas vertientes y acceder a la Ermita de Tices y a la adecuación recreativa del Serval y al Aula de la Naturaleza de Paredes. Cerca de esta venta se halla Abrucena desde donde se puede llegar a la adecuación recreativa de La Roza, situada en el corazón de la umbría de la serranía.

Régimen de protección

Iglesia de FondónLa práctica totalidad de esta serranía, 171.646 hectáreas, de las cuales 51.772 corresponden a la provincia de Almería, fue declarada Parque Natural por la Junta de Andalucía en 1989, incluyendo parte de los municipios de Abla, Abrucena, Alboloduy, Alhabia, Almócita, Alsodux, Bayárcal, Beires, Bentarique, Canjáyar, Las Tres Villas, Fiñana, Fondón, Íllar, Instinción, Laujar de Andarax, Nacimiento, Padules, Ohanes, Paterna del Río, Rágol, Santa Cruz y Terque. Posee una normativa específica regulada por un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales y un Plan Rector de Uso y Gestión. También está catalogada como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de la Unión Europea y, con anterioridad, en 1966 Reserva Nacional de Caza y en 1986, Reserva de la Biosfera, dentro del programa MAB de la UNESCO.

La última figura de protección aplicada en el espacio a propuesta de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha sido su declaración como Parque Nacional, el 17 de diciembre de 1998, ocupando una extensión total de 87.690 hectáreas, que se circunscriben a las áreas de cumbres, de las cuales 12.540 corresponden a la provincia de Almería y afectan a 15 municipios de la misma. De forma casi paralela se propuso la inclusión del complejo serrano como Lugar de Interés Comunitario.

Mapa del Parque Natural de Sierra Nevada (almeriense). Entre las adecuaciones recreativas y de uso público, situadas en el sector almeriense, destacan el centro de recepción de Laujar de Andarax y los puntos de información de Ohanes y del puerto de La Ragua; los vivacs de alta montaña de El Doctor, Piedra Negra y El Peñón de la Polarda; las adecuaciones recreativas de Fuente Agria, Nacimiento, Venta del Serval, Monterrey, La Roza y Collado del Espino, contando estas tres últimas con áreas de acampada; los refugios de El Cerecillo, Ubeire, Aldeire y La Dehesa y el Aula de la Naturaleza de Paredes.

Tras unos comienzos en los que la gestión de los refugios era pública y las estancias en los mismos gratuita, se ha apostado en los últimos años por un modelo de gestión privada, no sin cierto malestar por parte de algunos grupos de opinión que consideran esta acción como un retroceso en la política de gestión medioambiental. Por último, debe advertirse que el acceso a ciertas áreas dentro del Parque y el desarrollo de algunas actividades precisa de autorización por parte de la autoridad administrativa.