Lesiones por mordeduras de ofidios


Víbora hocicuda (Vipera latastei)

Distribución, hábitat y características: especie presente en la Península Ibérica y Francia. En Almería aparece en la Sierra de Cabo de Gata, Sierra Nevada y en la Comarca de los Vélez. De actividad seminocturna, sestean en las horas de sol junto a los matorrales.

Las mordeduras son muy raras ya que suelen huir del hombre, atacando sólo cuando se ven acorraladas. Se diferencian claramente por su cabeza triangular, hocico en forma de cuerno, dorso gris o pardo con un zig - zag oscuro característico, no llegando a superar los 70 cm de longitud. Aún siendo la menos peligrosa de las víboras españolas está dotada de dos colmillos móviles y huecos, situados en la parte superior de la mandíbula y capaces de inocular fácilmente veneno.

Cuadro clínico: la mordedura se manifiesta por dos incisiones profundas, lineales y separadas por 1 cm. El primer síntoma es el dolor agudo intenso, que suele extenderse a todo el miembro afectado y que va desapareciendo en el transcurso de horas o de minutos. A continuación aparece inflamación local dolorosa a la palpación, que aumenta rápidamente en extensión, produciendo una impotencia funcional del miembro afectado en días sucesivos. También pueden presentarse cianosis (azulamiento), equimosis (cardenales) y flictenas o ampollas de contenido hemorrágico.

Como síntomas generalizados pueden aparecer náuseas, dolor de cabeza, sed intensa, agotamiento, enfriamientos de pies y manos, fiebre y trastornos de la coagulación de la sangre.

Las más representativas son el descenso de la presión arterial, el aumento del ritmo cardiaco y, en casos de extrema gravedad, el estado de shock. En personas sensibilizadas pueden presentarse reacciones anafilácticas (alérgicas), como prurito (picor), urticaria, moqueo, lagrimeo, estornudos, tos y colapso cardiovascular. Pese a la gravedad del cuadro, la muerte tiene una incidencia menor al uno por ciento y se produce especialmente en personas debilitadas o sensibilizadas, en niños y en ancianos. 

Primeros auxilios: tras comprobar que se trata efectivamente de una mordedura de víbora, se debe pedir ayuda médica inmediata y no mover al afectado si no es absolutamente necesario.

Están expresamente contraindicadas la administración de bebidas alcohólicas y la aplicación de frío o de calor. Se consideran peligrosas, tanto la incisión, succión y colocación de un torniquete, como la cauterización (quemadura) de la herida.

Las medidas que se exponen a continuación sólo están justificadas con carácter excepcional, cuando la lejanía a un centro médico de asistencia así lo haga recomendable. Tumbar y tranquilizar a la persona, manteniendo el miembro afectado por debajo del resto del cuerpo. Aplicar una ligadura con una banda ancha poco apretada, que no interrumpa el pulso arterial, entre la zona de la mordedura y el corazón; este torniquete se aflojará 2 minutos de cada 15, retirándose como máximo a las tres horas desde su colocación.

Lavar la herida aplicando compresas de agua fría (sin hielo). Administrar en abundancia bebidas no excitantes y calientes. El paracetamol puede contribuir a disminuir el dolor.

Proceder a la evacuación del accidentado al centro médico más cercano. En algunos casos se le administrará un suero antiofídico aunque, dada la "baja” toxicidad y el peligro de aparición de reacciones séricas alérgicas en personas sensibilizadas, habitualmente se realizará un tratamiento sintomático. 

 

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) y Culebra de cogulla (Macroprotodon cucullatus)

Culebra bastardaDistribución, hábitat y características: culebras ampliamente extendidas por Andalucía, donde ocupan ecosistemas muy diversos. Son los dos únicos colúbridos presentes en el área que poseen colmillos acanalados y fijos, situados en el fondo de la cavidad bucal, capaces de inocular veneno.

Sin embargo la mordedura e inyección de veneno a un humano es muy poco probable, siendo a priori sólo grandes ejemplares, de más de dos metros, los que podrían llegar a inocularlo.

La picadura se distingue de la de una víbora por presentar dos filas de incisiones leves y paralelas o algo divergentes. 

Cuadro clínico: hinchazón y enrojecimiento del área afectada. En mordeduras prolongadas producidas por grandes ejemplares puede aparecer entumecimiento y parestesias u hormigueos en la zona y otros síntomas generales como mareos, disturbios respiratorios y cierta dificultad en la deglución y al hablar. Pueden aparecer infecciones secundarias. 

Primeros auxilios: lavado de la zona afectada y aplicación de un antiséptico no coloreado. En el caso de aparecer síntomas generalizados o infecciones secundarias trasladar al paciente a un centro hospitalario.