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Sierra Alhamilla: un oasis entre los eriales costeros


En su vertiente Oeste Sierra Alhamilla es una prolongación del desierto de Tabernas.  JJMGEntre los calcinados llanos del Desierto de Tabernas y la Bahía de Almería se iza una espectacular barrera natural que aísla a estos eriales de la influencia directa del Mediterráneo: Sierra Alhamilla. Situada en dirección Suroeste-Nordeste y parte integrante de las Cordilleras Béticas más orientales, este macizo montañoso actúa como un gran pulmón que oxigena a los asolados páramos circundantes. Punto importante en el asentamiento de los primeros pobladores de la provincia (Culturas del los Millares y del Argar), su nombre delata por sí mismo la notable influencia que la época islámica tuvo en su historia y continúa teniendo en sus actuales aspectos antropológicos y paisajísticos. A todo esto debemos añadir su gran valor como refugio para multitud de animales y de plantas que han encontrado en este “oasis” un lugar adecuado para sobrevivir frente al rigor y hostilidad del medio circundante.

 

Principales aspectos geológicos

Panorámica de la solana de la sierra con una de las escasas nevadas anualesPanorama árido de la ladera SurCon cotas que superan los 1.000 metros sobre el nivel del mar (Cerrón de Lucainena 1.004 m, Cerro del Oro 1.197 m, Mina 1.216 m, El Puntal 1.369 m y Colativí 1.387 m) forma parte de las Cordilleras Béticas del litoral almeriense, al igual que la sierra de Cabrera, la cual puede considerarse como una prolongación natural de ésta. Ambas están compuestas por una superposición de mantos geológicos comunes a las serranías adyacentes.

El más antiguo es el Nevado-Filábride, formado por micaesquistos, granates, cuarcitas y otras rocas metamórficas, que ocupan el núcleo de la serranía y que afloran en su vertiente Norte. Sobre éste se asientan materiales más modernos procedentes del Complejo Alpujárride, donde abundan filitas, cuarcitas azuladas, calcitas, cuarzos y margas. Las zonas basales de la serranía poseen una gran riqueza fosilíferaEn la capa de calizas, que se encuentra entre las pizarras del estrato cristalino, aparecen grandes áreas donde el carbonato cálcico ha sido sustituido por carbonato ferroso, oxidándose en los estratos superiores y dando lugar a importantes yacimientos metalíferos de hierro, aunque también es destacable la presencia de otros minerales como el plomo, ambos explotados intensamente durante el siglo XIX y el primer tercio del XX. 

Cabe destacar la influencia sobre estos y otros materiales de importantes fenómenos hidrotermales, que se manifiestan aún en algunos puntos como en los Baños de Sierra Alhamilla.

 

Comunidades de flora

El Puntal y los repetidores de RTVE: 1.369 mEn esta sierra se encuentran los encinares más meridionales de AlmeríaUna serranía es ante todo, al menos en España, una anomalía común del relieve que conlleva una serie de consecuencias ecológicas importantes. De esta forma, pie de monte, laderas y atalayas constituyen hábitats diferenciados que son colonizados por distintas comunidades de seres vivos.

El rasgo biológico más singular de esta sierra es la presencia de una importante masa forestal compuesta por un primitivo encinar de Quercus rotundifolia, el cual ocupa gran parte de sus cumbres y media montaña a partir de los 800 m de altitud, colonizando suelos, tanto básicos, como ácidos.

Jarilla pringosaEste encinar retrocedió bajo la presión humana, como consecuencia de diferentes factores, entre los que destacan los incendios forestales, la fabricación de carbón y, sobre todo, la tala de madera para los hornos de fundición, que contribuyeron a la desaparición de este bosque esclerófilo y su sustitución por series de degradación, como los matorrales de matagallos, en el piso mesomediterráneo, o los jarales, retamares, tomillares y espartales de Anthyllidetalia terniflorae en el termomediterráneo, descritos en el desierto de Tabernas.

Como elementos introducidos, destacan las repoblaciones de coníferas llevadas a cabo desde finales de la década de 1960 con pino carrasco (Pinus halepensis) y pino resinero (Pinus pinaster), que poseen un valor ecológico muy inferior al del encinar aunque, bajo su sombra, crecen con cierta facilidad distintas especies del género Quercus.

Los espartales encabezan actualmente las series de degradación de la vegetación primigeniaEl encinar de sus cumbres aparece acompañado por especies de matorrales, entre los que destacan torviscos (Daphne gnidium), raspa lenguas, tomillos, mejoranas (Thymus mastichina) y jaras pringosas (Cistus ladanifer) que, junto con la coscoja (Quercus coccifera), pasan a constituir la vegetación habitual cuando ésta se degrada. En las cotas inferiores aparecen comunidades de espino negro (Rhamnus lycioides), acebuche (Olea europaea) y lentisco (Pistacia lentiscus).

 

Fauna

Sierra Alhamilla actúa como un filtro verde dentro de la aridez circundante, lo que potencia el desarrollo de una fauna más diversa y menos condicionada a las restricciones de los subdesiertos que la rodean.

Los animales más abundantes y menos estudiados son los invertebrados. Los reptiles y anfibios, adaptados bien a los distintos pisos bioclimáticos, están representados por las especies descritas en Tabernas, a las que debemos añadir las lagartijas ibérica (Podarcis hispanica), cenicienta (Psammodromus hispanicus) y colilarga (Psammodromus algirus), la salamanquesa común, diferentes especies de culebras como la de escalera (Elaphe scalaris) y el eslizón ibérico (Chalcides bedriagai).

El mayor de los mamíferos presentes es el jabalí (Sus scrofa), cuya evolución en el contexto almeriense es directamente proporcional a la desaparición de sus predadores específicos, encontrándose dentro de todos los ambientes que se describen. Otros mamíferos comunes a los ambientes áridos almerienses, son entre otros, la gineta (Genetta genetta), la comadreja (Mustela nivalis), el tejón (Meles meles), la liebre (Lepus granatensis), los erizos europeo (Erinaceus europaeus) y moruno (Atelerix algirus), la musaraña (Crocidura russula), la musarañita (Suncus etruscus) o la rata campestre (Rattus rattus). Existen referencias históricas de la presencia del gato montés (Felis silvestres), hoy supuestamente extinguido en esta serranía.

 

Los cursos de agua y albercas son aprovechados por un elevado número de anfibios como la rana común Gineta

Verdecillo

Curruca cabecinegra Esta serranía conserva aún un considerable número de parejas de águilas perdiceras

Las aves constituyen el grupo de vertebrados mejor representado. Siendo una ZEPA, contrasta con la escasez de estudios publicados acerca de las comunidades orníticas específicas de esta serranía, con la notable excepción del trabajo de García Latorre (1997) en el que aparecen citadas 46 especies invernantes en el área.

En los encinares y pinares de las cumbres y de la media montaña aparecen algunas especies ligadas, aunque no exclusivas, a las masas boscosas. Entre éstas destacan el pito real (Picus viridis), el piquituerto común (Loxia curvirostra) y el carbonero garrapinos (Parus ater), resaltando entre las nidificantes habituales el carbonero común (Parus major), el herrerillo común (Parus caeruleus) y la paloma torcaz (Columba palumbus).

Otros paseriformes presentes en estos medios y en los matorrales circundantes son el escribano montesino (Emberiza cia), el chochín (Troglodytes troglodytes), el alzacola (Erythopygia galactotes), el petirrojo (Erithacus rubecula), el verderón común (Carduelis chloris), el pardillo común (Acanthis cannabina), las currucas tomillera (Sylvia conspicillata), rabilarga (Sylvia undata) y cabecinegra, los alcaudones común (Lanius senator) y real (Lanius meridionalis), el zorzal común (Turdus philomelos), el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), o la tarabilla común (Saxicola torquata). 

En ambos flancos de las zonas basales de la sierra, los espartales y tomillares constituyen áreas adecuadas para el desarrollo de comunidades de aves esteparias, donde, además de las descritas en Tabernas, podemos destacar la presencia del sisón común (Tetrax tetrax), las alondra común (Alauda arvensis) y de Dupont (Chersophilus duponti), que nidifica en distintos puntos de la solana de la sierra, como en los alrededores de la barriada almeriense de Las Cuevas de los Úbedas y en la finca nijareña de El Jabonero.

Entre las rapaces forestales adaptadas a las masas boscosas de pinar y de encinar, se encuentran dos especies sedentarias, el azor (Accipiter gentilis) y el gavilán común (Accipiter nissus). Los cantiles y roquedales de estos barrancos serranos constituyen un refugio importante para otras rapaces amenazadas, como el águila perdicera, el búho real y el halcón peregrino (Falco peregrinus). De amplia distribución en los hábitats mediterráneos almerienses, crían también la lechuza común, el cernícalo vulgar y el mochuelo común.

Completando esta síntesis, pueden observarse, en diferentes épocas del año, especies como el ratonero común (Buteo buteo), los aguiluchos cenizo (Circus pygargus) y pálido (Circus cyaneus), el águila culebrera (Circaetus gallicus), así como otras grandes rapaces como el águila real (Aquila chrysaetos), el milano negro (Milvus migrans), el halcón abejero (Pernis apivorus) o el buitre leonado (Gyps fulvus).

 

Referencias históricas

Poblado de La MatanzaLa presencia del hombre en esta serranía se remonta a la prehistoria. Entre los primeros asentamientos pertenecientes a la Cultura de los Millares (2550-1800 a.d.C.) destacan algunos vestigios como el de Tejar, situado entre Níjar y el Joyazo, los Cerricos y el recinto de Inox.

La Cultura del Argar (1800-1300 a.d.C.), caracterizada por avances en las técnicas agrícolas, en las vías de comunicación y en los aprovechamientos minerales y por una complejidad mayor de la organización social que la del período anterior, presenta algunos yacimientos significativos como los del Marchal de Inox, el Cerro de Los Tiestos, el Cerro del Rayo y Cerro de Enmedio.

Pese a la presencia constatada de romanos y visigodos en el complejo serrano, como demuestra el origen ibero-romano de Lucainena de las Torres, la “colonización” de la misma se produjo principalmente durante el período musulmán, concentrándose en su inicio en torno a la República marítima y comercial de Pechina (siglo VIII), asentada sobre la antigua Urci romana y, posteriormente, visigótica.

La fundación árabe de Níjar es posterior y se produjo durante el Califato Omeya, en el siglo X; su nombre probablemente proceda del primer emir Abderramán III, “Al Nasir”, quien también propició la fundación de Almería capital. Durante el Reino Nazarí de Granada se fundaron los castillos de Huebro, Tarbal e Inox. En 1488 se produjo la capitulación ante los Reyes Católicos de la Taha de Níjar, que incluía también a Turrillas y a Lucainena del las Torres.

Durante el siglo XVI, Níjar se convierte en refugio de moriscos que enseñaron a los “cristianos viejos” sus depuradas técnicas de riego agrícola y la artesanía de la seda y la alfarería. Durante la revuelta navideña de 1568 los moriscos procedentes de Lucainena, Níjar, Tarbal y Turrillas se refugiaron en el castillo del Peñón de Inox. Allí fueron masacrados por el mayor ejército cristiano de la época que hizo más de 3.000 esclavos entre mujeres y niños que partieron hacia no se sabe dónde desde el poblado de La Matanza.

El aprovechamiento de los escasos recursos hídricos constituye una constante en el paisaje humanoHasta el siglo XVIII la comarca quedó prácticamente deshabitada frente a los continuos asaltos de la piratería, epidemias como la peste y plagas de langosta. Sin embargo, esta despoblación generalizada contrasta con la sobreexplotación ganadera, provocada por La Mesta, que concentraba en los campos de Níjar hasta 600.000 cabezas de ganado procedentes de Baza y de Granada y que debió causar verdaderos estragos en la vegetación primitiva.

El Reglamento de Defensa de la Costa promulgado por la Carlos III a mediados de este siglo favoreció el asentamiento de nuevas poblaciones y la consolidación de otras dedicadas al cultivo del cereal de secano y a la ganadería.

El siglo XIX y el primer tercio del XX se caracterizaron por el auge de la minería, como ocurrió en otras comarcas dentro del ámbito provincial. Uno de los puntos principales estaba ubicado en Lucainena de las Torres donde aún se conservan los hornos de fundición y grandes montañas de escorias de mineral de hierro, que era transportado a través de una línea férrea hasta la localidad costera de Agua Amarga. También se construyeron cables transportadores que deslizaban los pesados minerales desde los roquedales del Colativí y de Huebro hasta el Cabo de Gata.

 

Áreas de interés e itinerarios

Quizá, la mejor forma de conocer la magnitud de esta serranía sea la de ascender hasta sus cumbres. Desde estos oteros naturales la mirada se perderá en el horizonte captando un espectáculo lleno de fuertes contrastes, contemplando gran parte de la provincia de Almería.

Al Oeste aparecen consecutivas las grandes moles de Sierra de Gádor y de Sierra Nevada. Al Norte se obtiene una imagen “a vista de pájaro” del Desierto de Tabernas, que acaba coronado en lejanía por las cumbres de la Sierra de Filabres; sus cárcavas y ramblas dibujan gran parte de esta inmensa llanura que, pese a su belleza, nos recuerda el papel que los procesos de desertización y erosión grave juegan en esta provincia. Al Sur, las azules aguas del Mediterráneo enmarcan a la ciudad de Almería y a los llanos del Alquián, perdiéndose al Este frente al macizo volcánico de Cabo de Gata. El acceso a esta zona puede realizarse a través de una pista que desde Turrillas nos eleva hasta la cuerda de la montaña. Los accesos a través de Huebro o del camino que conduce al repetidor de TVE son poco recomendables, por el estado del firme y la peligrosidad de la senda.

Baños termales de Sierra AlhamillaEn la parte más oriental de la vertiente Sur destacan los Baños de Sierra Alhamilla a los que se accede por una pista asfaltada que parte desde la carretera comarcal que une las poblaciones de Pechina y Rioja. Sus aguas minero-medicinales, que emanan a una temperatura de 57º C, fueron declaradas de utilidad pública el 12 de abril de 1838 y donde se ha procedido a la rehabilitaición del primitivo balneario, que aparece rodeado por un hermoso palmeral, y a la explotación del mismo, así como al embotellado comercial de estas aguas con denominación de origen.

Su situación estratégica, desde la que se domina gran parte de la Bahía de Almería y la presencia del líquido elemento, contribuyeron sin duda al asentamiento de diferentes pobladores desde la prehistoria. Los baños eran ya conocidos y disfrutados por los romanos, pero su esplendor, del que quedan numerosos documentos escritos, tuvo lugar bajo la dominación musulmana de Almería. Alhamilla era una alquería de Pechina, utilizada por multitud de ricos almerienses de la época como área de reposo y de veraneo, aprovechando el carácter hidrotermal y medicinal de sus aguas y sus inigualables vistas.

Barranco de InoxEl Barranco de Inox, al que se puede acceder desde una pista no asfaltada que se desvía hacia la finca de “El Jabonero” en el kilómetro 475 de la A-340, sorprenderá doblemente a sus visitantes. Por un lado destaca su paisaje sórdido, árido e inhóspito, que se interrumpe tan sólo durante el tórrido estío por el canto de las cigarras y el de algunas aves llegadas de África como el abejaruco y la carraca, que anidan en los taludes de sus ramblas.

Conforme se asciende por esta pista, a veces rambla, otras camino, los “Campos de Níjar” y la Sierra del Cabo de Gata nos ofrecen una panorámica diferente en el que los invernaderos, a modo de mares de plástico, han ido sustituyendo el ancestral color ocre que dominaba esta planicie. A unos 6 kilómetros del inicio del recorrido se advierte la presencia de aguas turbulentas que discurren a través de angostas gargantas de singular belleza, llegando a transformarse en someros remansos rodeados por choperas cuando el devenir del curso de la rambla así lo decide. Níjar es el núcleo de población más importante de la comarcaA tan sólo unos metros y al margen derecho aparece el último de los enclaves moriscos de nuestras serranías: el poblado de Las Matanzas.

La Villa de Níjar ofrece el paradigma que suele producir un prolongado letargo y aislamiento a lo largo del tiempo. Entre jarapas y cerámica artesanales, entre castellanos viejos y moriscos de pro, destaca su Iglesia mudéjar (siglos XVI - XVII), otrora Mezquita, como el monumento más importante de la misma. Sus callejuelas divididas en barrios especializados en la realización de diferentes oficios nos recuerdan a las viejas Medinas de algunos pueblos y ciudades localizados en el Norte de África.

Los molinos de agua de Huebro proceden del período árabeHuebro, situado en la ladera Suroeste de la sierra y al que se accede a partir de una pista asfaltada de 5 Km., que la une con la plaza principal de Níjar, catapulta al viajero directamente al pasado; los molinos de agua que jalonan la rica vega que separa ambos asentamientos y el deambular por sus calles hacen saborear a cada momento su origen islámico.

La minería de hierro y plomo ha sido uno de los aprovechamientos históricos más recientes y económicamente más importantes. Durante el siglo pasado se llegó a construir una línea férrea que comunicaba la población de Lucainena de las Torres con Aguamarga, donde se procedía al cargamento del mineral en barcos que se acercaban a la línea de costa. Hornos de fundición de mineral en Lucainena de las TorresPrecisamente la primera localidad conserva multitud de restos de esta importante y efímera industria, destacando una curiosa formación de hornos de fundición que, con el aspecto de torreones de vigilancia, se yerguen al margen de la carretera comarcal que une a Lucainena con Turrillas; entre las escorias de mineral aún se encuentran piritas de hierro de curiosa y rara cristalización.

A mediados de los noventa se volvieron a poner en explotación las antiguas minas de granate (actualmente abandonadas), situadas en el extremo Sudeste de uno de los lugares más singulares de esta serranía: “La Granatilla”, como es conocido popularmente, aunque también aparece bajo el nombre de “El Joyazo” o “El Hollazo”. Esta primitiva caldera volcánica ofrece uno de los espectáculos geológicos más singulares de la provincia de Almería. Sus paredes interiores aíslan a un recinto casi circular de unos 2 Km de diámetro, salpicado por multitud de conos de eyección donde se acumulan cenizas, cuarzos, granates, cristales y otros minerales volcánicos, entre los que destaca por su rareza la cordierita. El acceso se realiza por la antigua carretera que unía a Níjar con Carboneras; justo antes de acceder a la A-340, se encuentra a la izquierda una pista que conduce a la actual explotación minera, en la que desemboca una rambla que conduce al interior del cráter. Dadas las especiales características de este enclave la Consejería de Medio Ambiente propuso a mediados de la década de los 90 su declaración como Monumento Natural, dentro de la Red de Espacios Naturales Protegidos por la Junta de Andalucía, sin que hasta la fecha se haya avanzado en este sentido.

Pantano de Isabel IIY hablando de monumentos que no deben dejar de visitarse, destaca la megalítica obra del Embalse de Isabel II. Inaugurado en 1840 por la propia reina, pretendía convertir en regadíos a los secanos del “Marquesado de Campohemoso”. La presa, construida por medio de piedras de cantería, fue sin duda una de las mayores obras de ingeniería de la época. Sin embargo, su lecho quedó anegado por lodos y barros, antes que concluyese el siglo XIX. Sus creadores no fueron capaces de predecir los efectos que la torrencialidad de las lluvias tendría sobre las desnudas laderas montañosas que confluyen en multitud de ramblas. Para llegar a este pintoresco lugar se debe tomar la carretera que comunica las localidades de Níjar y Lucainena de las Torres. A unos 4 Km de Níjar se ve una pequeña pista que conduce hasta la presa del embalse, a través de un frondoso bosquecillo de tarayes. 

 

Realidad social

La artesanía nijareña constituye una de sus principales bases económicasJarapas artesanalesLos pobladores de Sierra Alhamilla se han dedicado tradicionalmente a la agricultura y a la artesanía, además de a “espejismos efímeros” como la minería del hierro y del plomo (común a otras serranías almerienses). Pese a la diversidad y riqueza de sus recursos turísticos existen escasas infraestructuras capaces de mantenerlo y menos de enriquecerlo. La pérdida de población joven es una realidad tan lícita como peligrosa. En este sentido, parece necesaria la potenciación desde el sector público y privado de dichas actividades agrícolas y artesanales como base de identidad y diferenciación de la comarca, así como la creación de empresas o cooperativas locales que creen expectativas laborales y dimensionen un turismo rural y de bajo impacto, dentro de fórmulas de “ecodesarrollo” o “desarrollo sostenible”. Centralizar únicamente el desarrollo turístico hacia el precioso litoral de Cabo de Gata es estar dispuesto a convertirse en exportadores de pieles bronceadas (o achicharradas) y renunciar a lo más auténtico de las señas de identidad de un pueblo: su cultura.

 

Régimen de protección

Gran parte de esta sierra (8.500 Has.) fue declarada en 1989 Paraje Natural por la Junta de Andalucía, incluyendo parte de los municipios de Almería, Turrillas, Pechina, Rioja y Tabernas, aunque la población en el interior del Paraje no supera el centenar de personas. También están catalogadas como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de la Unión Europa. El Plan Especial de Protección del Medio Físico de la provincia de Almería la cataloga como Complejo Serrano de Interés Ambiental y a la zona de los Baños de Sierra Alhamilla como Espacio Forestal de Interés Recreativo.

Recientemente incluyó la red de Lugares de Interés Comunitario (LIC); asimismo, rodeando a este espacio protegido, se ha propuesto otro LIC con el nombre de “Ramblas de Gérgal, Tabernas y Sur de Sierra Alhamilla” que, con una extensión de 22.498 Has., uniría a este complejo con el Desierto de Tabernas y Cabo de Gata. Entre los impactos ambientales más destacados sobre la zona, sobresalen los desmontes ilegales realizados en su vertiente Sur que por sus características son los más importantes de Europa.